"Tengo 68 años y todavía puedo sentarme en el porche sin hacer nada durante una hora: ver a mis nietos desesperarse en 90 segundos me hizo entender lo que perdimos"
- "Hacer nada" era una parte natural de la infancia, pero hoy muchos chicos padecen ansiedad cuando se quedan sin estímulos durante apenas unos minutos.
- La mujer asegura que el aburrimiento le enseñó a imaginar, pensar y conocerse a sí misma, algo que teme que las nuevas generaciones estén perdiendo.









