Fue un pionero del arte cinético, prolífico y explorador.
Formó parte de la vibrante escena artística del París de los años sesenta, una época de innovación radical y creatividad sin límites, pero siempre mantuvo fuertes vínculos con América Latina.
Su obra se expuso en Los Angeles, Washington, Nueva York, Tokio, Madrid, Venecia, La Habana o Beijing entre otras grandes plazas.