La psicología dice que las personas que se van de una fiesta sin avisar no son mal educadas, sino que agotaron su batería social: notan que ya no queda margen para seguir bien, que cualquier minuto extra genera irritación, bloqueo o agotamiento
- Irse sin hacer grandes despedidas puede parecer frialdad o falta de modales.
- Pero en muchos casos se parece más a una forma de autorregulación que a una ofensa deliberada.









