La psicología dice que las personas que prescinden de las decoraciones navideñas están protegiendo su dinero, su tiempo y su tranquilidad: no rechazan la celebración, pero priorizan la sencillez
- Para quienes no se dedican a la decoración, esto probablemente se traduzca en una elección muy simple: menos compras, menos cajas en el garaje y menos cosas para guardar cuando llega enero.









