La abdicación de lo humano
Nos queda siempre la esperanza insistente, tenaz, humilde, modesta, para sentir, con Hölderlin, que “donde está el peligro, allí nace lo que salva”.
Nos queda siempre la esperanza insistente, tenaz, humilde, modesta, para sentir, con Hölderlin, que “donde está el peligro, allí nace lo que salva”.
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