Enterrado bajo la frontera franco-suiza, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) es una máquina que parece sacada de la ciencia ficción: su anillo de imanes superconductores de 27 kilómetros busca llevar la física al límite

Enterrado bajo la frontera franco-suiza, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) es una máquina que parece sacada de la ciencia ficción: su anillo de imanes superconductores de 27 kilómetros busca llevar la física al límite
  • Las colisiones permiten a los científicos recrear brevemente condiciones extremas similares a las que existieron en los primeros instantes del universo.